martes, 11 de agosto de 2009

Brasil acude a España para que le enseñe castellano


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ACUERDO ENTRE LOS DOS PAÍSES
Brasil acude a España para que le enseñe castellano
Once millones de brasileños estudian la lengua de sus vecinos. Los cursos de idioma estarán a cargo del Instituto Cervantes. Roka Valbuena.
Brasil, esa enorme isla sudamericana en que se habla exclusivamente el portugués, empieza a romper sus barreras idiomáticas. El Ministerio de Educación de Brasil dio un gran paso lingüístico y el martes firmó un protocolo de colaboración con el Instituto Cervantes, el cual permitirá apoyar la implantación del español en el sistema educativo.

El español, desde 2005, se enseña en la educación superior brasileña. Ahora, con
el acuerdo, se pretende extender la iniciativa a la educación primaria. En Brasil hay once millones de ciudadanos que estudian el español y el gobierno proyecta una multiplicación y llegar a cincuenta. La alegría por el acuerdo llegó a tal punto que la vicepresidenta primera de España, María Teresa Fernández de la Vega, cruzó el Atlántico y lanzó una pertinente frase marítima: “El acuerdo es una manera de achicar el océano”.

Los idiomas se unen y no pueden esperar. Ya la próxima semana comenzará a impartirse un programa piloto en cuatro ciudades brasileñas: Brasilia, Río de Janeiro, Recife y Porto Alegre. El español de España inunda Brasil, mientras, a poca distancia, el español de Argentina mira todo con la boca cerrada.

Un experto argentino en los dos españoles, tanto el que se utiliza en Argentina como el que se utiliza en España, alzó la voz. Es el académico y crítico literario Noé Jitrik. Y fue concluyente: “En Brasil se debería enseñar el español de Argentina”. ¿Por qué? Noé tiene un fundamento geográfico: “Por la proximidad”. Lo lógico, piensa, es que dos países vecinos, con tantos acuerdos comerciales, con tantos intercambios turísticos, intercambien también sus idiomas. “Pero, claro”, se resigna el crítico, “quienes organizan esos acuerdos tienen una impronta académica”.

Para revertir eso de imponer en el país vecino el español que se habla más allá del Atlántico, Jitrik sugiere propiciar un conflicto internacional: “Me parece que la Academia Argentina de Letras debe formular una suerte de reclamo en torno al problema”. La guerra entre idiomas podría ser inminente. Y, en toda batalla, siempre existirán los héroes.

“Yo enseño a vosear a los brasileños”, dijo Julio Rey, valiente profesor de español de Argentina del instituto Espacio Idiomas. Este hombre impide que sus alumnos brasileños empleen el tuteo, aquella norma importada de España. Les enseña a vosear. A decir: “Salí” y no “sal”. A decir “mandá” y no “manda”.

Julio Rey, el monarca del voseo, dice que es necesario que lo hagan, sobre todo si viven aquí. Y, en cuanto a la masificación del español en Brasil, su opinión es similar a la de Noé Jitrik: “Para los brasileños debería ser más provechoso hablar el español argentino. Aunque sé que en esto domina el español de España y el español de México. Todas las películas son subtituladas por españoles o por mexicanos. Nos superan”, admitió con nostalgia.
EL DEBATE TIENE HISTORIA. En los años veinte, en salones elegantes, se enfrentaron los dos usos del español y uno de los combativos defensores del español argentino fue Jorge Luis Borges, el hombre que mejor utilizó el castellano durante el siglo XX. Fue en un ensayo llamado “Las alarmas del doctor Américo Castro”, el cual aparece en Otras inquisiciones, donde Borges graficó su postura. Allí se permitió aclarar que, tras recorrer varias ciudades de España, tiene un lenguaje preferido: “No he observado jamás que los españoles hablaran mejor que nosotros. Hablan en voz más alta, eso sí, con el aplomo de quienes ignoran la duda”.

Puede que, lingüísticamente, entre Brasil y España el océano se haya achicado. Pero lo peligroso es que, en esta disputa de idiomas, para Argentina el océano acaba de crecer.

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